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Ávida de

Recuerdo el día que nació. Tenía 13 años y aquel nacimiento era el primero de mi edad adulta. Con un yo impresionable fui descubriendo cómo aquel bebé se convertía en niña, adolescente y, por fin, en adulta con derecho a voto. Repasando su trayectoria hay algo que une cada recuerdo, cada transición. Nació y creció ávida de… Ávida de mirar, con ojos como platos; ávida de aprender, de saber, de autonomía; ávida de escuchar, de acariciar la raíz en forma de aldea, de compartir con los cercanos; ávida de historias, de viajes, de experiencias; ávida de vida, al fin.

Ahora su madurez deslumbra, y eso ayuda a hacerse a la idea de que ya es mayor a pesar de recordar el día en que nació. Lo mejor, visto con perspectiva, es todo lo que vendrá para saciar su sed. Y mientras nos admiramos de cómo sigue creciendo, aprenderemos tanto de ella como lo hemos hecho hasta ahora.

2 Comentarios

iria

8 enero , 2012 at 9:00 pm

Precioso Natalia, es impresionante tu manera de escribir, de expresar lo que sientes, eres genial! espero que cumplamos muchos años más juntas. GRACIASGRACIASGRACIAS;)

Isa

6 marzo , 2012 at 8:40 pm

Y ávidos, de que nos sigas regalando textos maravillosos, estamos los demás! ;)

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