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Aviones

Uno de los recuerdos que tengo del confinamiento en pandemia, del primero y total, en el que veíamos pasar los días casi sólo desde la ventana, es el vuelo esporádico de los aviones. Mi estrategia entonces creo que fue un poco la de siempre, hacer como que no pasaba nada, para poder pasarlo y, más adelante, ya veríamos.

En esas fases apenas escribo, porque la escritura te interroga, se interesa por ti, quiere saber la verdad, lo que está pasando dentro y, cuando eso que está pasando, te parece demasiado grande, a veces no quieres asomarte. En cambio, cuando lo que pasa es tan grande que te desborda, ahí es la escritura el desahogo, tabla de salvación, abrazo necesario. Lo no escrito, sale en algún momento u otro. Hoy, los aviones.

Ver un avión atravesar el cielo aquellos días me hacía conectar con una realidad que había dejado de existir. No podíamos volar, no podíamos ni siquiera andar en línea recta, en su defecto descubrimos el zumba para niños y a andar en espiral.

Hoy ver un avión es diferente, diferente a entonces, pero también diferente a la época pre pandemia. Ya no lo doy por hecho. No he vuelto a subirme en uno desde entonces, el mundo se hizo más pequeño y eso nos invitó, por otra parte, a hacer un zoom, a mirar cerca y apreciar el detalle, más que el globo.

¿A qué venía todo esto? Quería escribir y he visto un avión. También he leído el artículo que Jorge Carrión le dedica a las narrativas de la pandemia, y todo eso, unido a la ingesta de un cronut (con ese tipo de chocolate que creo que no comía desde la infancia o desde el inicio de la madurez, cuando fuera que empezó a producirse), ha hecho que saliera lo que en el fondo es una reflexión sobre cómo la escritura es un termómetro de lo que hierve dentro y cómo y cuándo escucharlo.

Lo que sí reescribí aquellos días fue precisamente el diario de un viaje, como para hacer caso omiso a lo de los aviones. Lo hice a la vez que lo leía en voz alta. Si te apetece, puedes escucharlo aquí como los antiguos seriales radiofónicos, un episodio por capítulo (eso sí, empieza por el principio).

 

 

 

 

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