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Poesía apaisada Posts

Miedo

Al temer, la mujer estrella emitió una luz sorda. Enmudecieron todos. Y el silencio aún no había llegado.

Reencarnarse en cuento

Fábulas itinerantes. Eso es lo que somos. Introducción, nudo y desenlace con patas y, a menudo, moraleja. Luego viene lo de desarrollar el personaje, darle forma a la historia, estar a la altura en los puntos de inflexión de la narración… Eso es en lo que estamos. ¿Y después del colorín colorado? Érase una vez y otra y otra más, hasta que no duela contarlo y el cuento al que seguimos queriendo se haya hecho de nuevo realidad presente, como antónimo de ausente.

Estar sin más

Escribir o morir en el intento de vivir sin letra, sin descanso para la multifunción, ese gran mal de nuestro tiempo. Porque es difícil estar sin más. Sin desdoblarse como lo hacía el alma del gato de Tom y Jerry alguna vez, que se iba del cuerpo y lo miraba desde fuera. A nosotros se nos va la cabeza lejos, pero ni siquiera se digna a constatar nuestra presencia. La cabeza no está, y nosotros, ¿quién sabe? Es difícil estar sin más y todo entero. En cambio, cuando escribes está todo, tiene que estarlo, la cabeza, los ojos y las manos por lo menos, y, si me apuras, toda la víscera, así que sólo quedarían por ahí sueltas las piernas, a no ser que apoyes el ordenador en ellas. Si lo haces, quedas recogido como un ovillo, como el feto que un día fuiste, estando sin más, dentro de una barriga.

Impacto

Humo de esparto, fiebre, flato, golpe en el pecho, quiebro, falla, caída, lágrima

surcando mejilla hueca

raída,  sin besos,  inundada.

Control+ Alt + Suprimir

Hacer zoom. Búsqueda rápida. Borrar… cada vez se echan más de menos en el mundo real los inventos digitales. ¡Y pensar que las jirafas ni se han enterado!

Ruido de luz

Voces encendiéndose de forma alternativa, sincronizadas como la luz de los árboles en Navidad. Contando lo que vieron ahí fuera, fuera del silencio, en el tumulto. Fuera de sí mismos desde sus ojos callados, ahora abiertos, hablando sin parar, dirigiéndose a los órganos vitales del oyente. Pasado un rato, sin rastro de respuesta, se preguntan si hay alguien ahí.

[Son días de voces encendidas y ráfagas de luz en el Festival de Poesía de Barcelona]

Ritual (o el mismo pie, distinta talla)

Mecido por el azul infancia, relames la sal que se quedó en el labio, acaricias la tierra más blanda y le entregas tu huella, del 38, 40, 45… para que la guarde con la del 24, 18, dos… certeza de que eres el mismo en la memoria del agua.

Sin taxis

Sujetos que no predican. Verbos intransitados. Sintácticamente abrumados en vidas desordenadas. Sin el complemento que contextualiza: perdidos. Subordinados por coyunturas internacionales. Buscando una «y» para sublevarse. Conjunción para cerrar la coordinada con la última palabra.

Ráfagas de wifi en Cantabria

Del Cabo de Ajo a Santoña

y otra ráfaga de poesía apaisada del Cabo de Ajo a Seña

El color de tu vestido no es petróleo

Es azul
azul Bic
azul fineline
azul esperanza iletrada
azul tapa de fiambrera
azul calcetín
teñido de zapato azul.
Azul comunión marinera
azul bola del mundo
vista desde el espacio
azul vena
azul moratón
azul lágrima plastidecor
azul logo de red social.
Azul charco de lágrima plastidecor
azul cielo despejado de ciudad
azul trémulo
azul pálpito
azul calor
azul pijama de cuerpo entero con peúcos
y cremallera.