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Cualquiera diría que vivimos en un pueblo

Cualquiera diría que vivimos en un pueblo. El sonido ambiente habla de pájaros y de la campana de una torre. Si te asomas a la ventana ves golondrinas, muchas golondrinas que no paran de atravesar el trozo de cielo que vemos de una esquina a la otra, porque no estamos en un pueblo y el trozo de cielo que vemos es anguloso, acaba en la punta de un edificio y empieza en la de otro.

 

Esos edificios se miran desde la parte de atrás, la más íntima, a veces descuidada, pero también la más interesante. Allí vemos ropa tendida, algún jardín que parece haber quedado atrapado por las construcciones colindantes, como si le hubiera pillado por sorpresa el desarrollo urbanístico. Un ciprés que alcanza un cuarto piso, una palmera, un níspero… pero hay que fijarse, porque la mayoría de lo que hay a la vista no es verde sino color ventana, es una vista llena de ventanas, de pequeñas terrazas y de viejas galerías que son el reverso de bellas fachadas modernistas. 

 

A mí siempre me ha gustado esta visión, que a otro le parecería horrible, me gusta por lo que tiene de humano e improvisado y de belleza que reside en los ojos del que mira. Pero estos días, con la costumbre de aplaudir a las ocho de la tarde, ha adquirido una dimensión nueva. Ese patio de manzana irregular se llena de gente de toda edad y condición que se saluda de unas terrazas o de unas ventanas a otras. Gente que ha vivido los dos últimos meses de embarazo de una mujer que ahora ya es madre y que sigue saliendo, ahora con su hija, a saludar y a responder las preguntas que el vecindario le lanza desde todos los rincones. 

 

Es algo así como la familia real del patio, mostrando a su retoño mientras las mujeres más ancianas y sabias del lugar le lanzan besos con una mano mientras se llevan la otra al corazón. Este patio nunca había sido tan de pueblo, sin perder la ventaja de mantener las distancias que te da la ciudad. No sé si nos reconoceríamos por la calle o si nos saludaríamos si nos reconociéramos pero cada tarde coincidimos en este trozo de cielo.

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