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El cormorán

No hace tanto que conozco la existencia del cormorán. Hasta entonces, probablemente hubiera visto alguno, pero ignoraba de todos modos su existencia. Esas aves negras con el plumaje húmedo por sumergirse completamente en el agua para pescar y aparecer de nuevo en la superficie unos metros y unos segundos más allá. Sin previo aviso, sin que puedas prever su trayectoria y tampoco dejar de mirar, como si manteniendo la mirada fija en su ausencia pudieras llegar a atisbar algo de lo que sucede dentro. Me los imagino como agujas, cada inmersión es una puntada en la que el hilo pasa a ser invisible y, sin embargo, tienes la certeza de que está ahí. Esto no sucede siempre, no sucede a veces con los muertos, pero otras sí. Aunque ya no les ves, a veces te parece atisbarlos en el fondo y se tensa dentro el hilo que os une, para bien.

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