Menu

El segundo cerebro

De tu puño y letra, balbuceando conceptos aún no digeridos. Sin saber qué saldrá o qué vendrá para quedarse, únicamente palpando la palabra que liberará tu intestino. Ese lugar donde reside tu segundo cerebro, o el primero, residencia de respuestas, al fin. ¿Qué pasaría si no las buscáramos? ¿Si ni tan sólo creáramos la expectativa de su existencia? Sólo respirar, hacer, vivir, pero, ¿hacia dónde? De nuevo la pregunta. Mira el árbol que te aguanta: hacia la luz siempre, eso basta.

No hay comentarios

Deja un comentario

Aquí hemos venido a hablar de palabras. ¡Hazte verbo!
Tu dirección de e-mail no será pública.