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En remojo

Te voy a poner en remojo. Remojado todo se ve más blando. En contacto con los dedos arrugados el mundo se llena de surcos por los que se escurre lo indeseable. Aquello que nadie desea y, sin embargo, existe, especialmente en hábitats tensados: una goma de saltar tan estirada que no da para enredar las piernas, un malla poniendo a prueba sus costuras, una persona en la otra punta de sí misma, otra al límite de su esfuerzo, una tercera con la cabeza en Nueva York y el culo en Nueva Zelanda. En hábitats donde todo pende de un hilo el remojo es la única prueba fehaciente de que indeseable no significa indeleble.

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anitapez

30 marzo , 2011 at 2:30 pm

Cierto! ¿Por qué a nadie se le ocurrió antes? Que pongan en remojo a Gadafi, a los brokers y a los publicistas. Please.

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