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¿Estás ahí? Una lectura de Madona con abrigo de piel

¿Cuán inaccesible es el alma de un extraño? ¿En qué momento pasó a dejar de serlo por un conexión momentánea en el espacio y en el tiempo? ¿Por cuánto tiempo puede mantenerse viva esa conexión? ¿Hasta qué punto es posible conocernos, hacer de la intimidad algo infinito? ¿Hasta qué punto esa cara con la que acabas de cruzarte contiene una profundidad en la que nunca nadie tocará fondo?

 

De todo ello nos habla Sabahattin Ali o nos habló en 1943 en Madona con abrigo de piel. Han pasado muchos años desde su escrito y, sin embargo, es la historia que vivió hace unos días tal vez uno mismo, tal vez hace unos años o sus hijos mañana. Ali habla del amor como la conexión más profunda que puede existir entre dos almas y lo hace con la bruma de un cuadro de Friedrich rodeando el texto, porque su visión sobre el hecho de amar recuerda por momentos a la del romanticismo: el drama, los extremos, lo imposible, lo sublime.

 

Todo en una historia sencilla pero efectiva en su misión de hacernos revivir en los pasos de otros sentimientos que en algún momento fueron, son o serán propios, de hacernos reflexionar sobre la intensidad de la vida como algo directamente relacionado con el nivel de conexión capaces de alcanzar con el otro. Una conexión que aviva a su vez la conexión con uno mismo.

 

Sobre las afueras de la obra

Madona con abrigo de piel, escrita por Sabahattin Ali y traducida al castellano por Rafael Carpintero en la edición de Salamandra, fue rescatada del olvido años después de la muerte del autor. Para sucumbir a esa recurrente tentación tras acabar un libro de pasar de la ficción al plano real para conocer la vida del autor y hasta a la familia, se puede leer más sobre su historia en esta pieza en la que se recogen declaraciones de su hija.

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