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Improbable

Hoy mientras aparcaba la bicicleta he pensado qué pasaría si no tuviera que atarla con candados por tratarse de una bicicleta inrobable. De pronto, me ha recorrido un escalofrío de rechazo. Hacia lo inrobable, lo inoxidable, lo impenetrable. Hacia lo inflexible. Lo exento de excepción. Si pudiéramos eliminar cualquier brecha para lo excepcional, cualquier margen de error, ¿por dónde iba a entrar el aire?

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anitapez

30 marzo , 2011 at 2:32 pm

Típico tuya chica, de los problemas una alegría. Qué bien tenerte a nuestro lado oye.

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