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Justo ahí

Siempre me ha fascinado la luz entrando por las rendijas de una persiana que no se ha cerrado herméticamente. A veces las persianas simplemente no acceden a ello. Entonces, llegados a un punto del día, empiezan a dibujarse rayas discontinuas de luz en la pared, cuyo recorrido se puede ver interrumpido por un saliente en el que ensancha su presencia para continuar unos centímetros más allá, difuminándose a medida que se aleja de la fuente original. De niña pasaba muchos momentos observando fenómenos como éste. De mayor, menos, pero siempre que lo hago me digo que volveré más a menudo porque es justo ahí donde se puede tocar la relación entre el presente y la poesía.

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