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Libres

Hay días, o tal vez edades, en las que necesitas caminar como si fueras rompiendo el papel que te envuelve. Rasgando a cada paso los límites de tu libertad innata, el instinto de expansión, una energía vital infrautilizada. En realidad el cuerpo te pide correr, pero no es el momento. Ni siquiera correr de una forma lineal, te pide danza libre, entre lo contemporáneo y lo primitivo. Dejar que cada extremidad tire de ti en una dirección, alternándose en el liderazgo del movimiento: ahora un brazo, luego una pierna, el tronco a continuación.

Sin turnos entre ellos, te sentirías más bien como te sientes a veces: todo tirando de ti a un tiempo en direcciones opuestas. Esto es otra cosa: es la misma cosa sacudiéndose dentro, celebrando habitarte, saltando y jugando dentro de ti para saborear el cuerpo, ese cuerpo tan tuyo, tan sagrado, tan templo cotidiano.

¿Cómo no rasgar el papel de regalo que te envuelve? ¿Cómo no liberar esa alegría que te habita? Baila todo lo acumulado. Báilalo y suelta el lazo. Ya está, cayó, eres libre, tienes la libertad de ser.

PD: Y si te apetece escribir para seguir liberando, te recomiendo esto (haz clic aquí o en la imagen)

 

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