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Nadie al otro lado

Hay gente a la que le da repelús el ombligo -repelús es una bonita palabra para un feo significado-. No pueden soportar la idea de que alguien les roce con el dedo ese agujero original (de origen), ni siquiera la idea de presenciar esa escena en otros dedos en ombligos ajenos. Hay hermanos pequeños que alcanzan cotas de poder inauditas frente a sus hermanas mayores gracias a esta debilidad. Y amigas que evitan mirar las barrigas desbocadas de sus amigas embarazadas por no ver cómo la antigua hendidura se ha convertido en protuberancia. No se puede decir que estemos hablando de algo desconocido, pero, ¿cómo se explica el repelús? ¿acaso estremecimiento al llamar a un timbre donde quizás no haya nadie?

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