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Necesitábamos la lluvia

Necesitábamos la lluvia

Necesitábamos la lluvia. Necesitábamos que alguien vomitara sobre nosotros toda su ansiedad, sus ganas de desaparecer, de deshacerse en agua. Agua turbulenta, rabiosa, que descarga con fuerza todo el temor acumulado, en desacomplejados gritos en forma de truenos subrayados por una luz precursora. Es la lluvia lo que necesitábamos para aflojar las mejillas, a falta de un buen gancho, un gancho indoloro pero efectivo, un gancho de fisioterapeuta u osteópata. Terapéutico, tal vez sí doloroso. A veces también duelen esas visitas, me han contado.

La necesitábamos porque la lluvia está hecha de la misma materia que la playa, una parte al menos. Agua redentora, agua que nos concede el juego y la presencia. Me deslizo tranquila bajo el paraguas, refugio móvil, observando cómo el resto del mundo se mueve a mi alrededor, cada uno afrontando la lluvia como puede, como sabe, como es. Y tengo un impulso enorme de bajar el paraguas y mojarme, calarme hasta los huesos como lo hubiera hecho con 12 años o en la selva de Borneo, sin una ducha cerca. Pero lo contengo, lo contengo porque me mojaré y tendré que soportar después una jornada empapada y con pelo de sabio condenado a la incomprensión. Lo contengo porque pienso en el después, porque no me dan igual las consecuencias. Lo contengo y no debería hacerlo, y en realidad no lo hago. Bajo el paraguas y dejo que el agua me cale, que me golpee gota a gota, relajando cada músculo tensado, que despierte con el frío cada poro adormilado, que me espabile y me permita sacudirme tanta tontería, tanta tristeza superflua o enquistada, ambas, que me obligue a centrarme únicamente en el frío, la humedad, lo que estoy sintiendo en ese momento, que vivo y respiro y sudo y me encojo y me expando porque cuando la lluvia te ha calado por fin es cuando empiezas a disfrutarla.

2 Comentarios

Beatriz

19 enero , 2015 at 12:40 pm

Espectacular. ¿No hay más de la tiradora de hilos en el 2015, aunque no sean cosas que hicimos por primera vez, como la escritura de viaje?

latiradoradehilos

2 febrero , 2015 at 8:56 pm

¡Hola, Beatriz! Me negaba a responderte sin antes haber publicado algo. Muchas gracias por tu comentario :) El margen de error sobre el que escribo hoy (dedicado) también hace referencia al mes entero que puede pasar entre que estrenas un año lleno de propósitos y el momento en el que empiezas a cumplirlos, por ejemplo, el de reservar tiempo para escribir y publicar, lo primero he seguido haciéndolo, pero faltaba compartirlo, a partir de ahora más y más a menudo. En los tres blogs puedes suscribirte para recibir los textos por e-mail y si quieres el libro de Escribirás todos los días, lo puedes encontrar en algunas librerías en Barcelona (Taifa, Calders y Novecento) y Zaragoza (Los portadores de sueños) o en latiradoradehilos.com/disfrutarlo. Un abrazo y muchas gracias otra vez.

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