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Otra versión del «Resistiré»

En los momentos en los que me apetece quejarme y hacerlo por cosas que probablemente no son lo suficientemente importantes, viene a mi mente mi madre. “Hay que aguantar” es una frase muy suya. No hace el verbo reflexivo y eso le da un aire de dignidad, porque “hay que aguantarse” no suena tan bien.

Así que pienso en ella ahora, que me apetece quejarme, incluso patalear un poco tal vez. Ahora que me noto las mejillas cargadas de todo lo que he rumiado y aún no digerido. Es todo muy extraño, ¿cuándo dejó de serlo? Me refugio en la creatividad desenfrenada de algunos y le digo a la mía que me acompañe en esto para pasarlo juntas mientras la frase vuelve a mi mente.

“Hay que aguantar”. Cuando la dices se vacían las mejillas y, simplemente, miras adelante. Aunque la experta es ella. Y no, no hay que aguantarlo todo, está claro, clarísimo, ella no lo hace tampoco, en absoluto. No va por ahí, va sobre resistencia ante la adversidad y nuestra capacidad para hacerlo. En realidad porque la frase tal como la dice mi madre lleva implícito un final de dignidad también: «Hay que aguantar (y aguantaremos)”. Pues eso, que ánimos, que siempre se agradecen, sea cual sea el punto de partida.

PD: a este texto lo parió el confinamiento. Cada uno rebuscaría en sus recursos internos de forma más o menos consciente. A mí, en el apartado de recursos internos, me apareció esta frase.

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