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Otros usos del perfume

Hace tiempo que dejé de usar perfume como hábito. La propia piel suele ser a diario más que suficiente. Sin embargo, alguien que no lo sabe, me regaló una botella en mayo. De vez en cuando, me pongo unas gotas, y en ese uso esporádico lo he redescubierto ya no como una prenda más, una joya para los días especiales o una seña de identidad olfativa, sino como un detonante para la toma de conciencia. De pronto te hueles y recuerdas que estás ahí.

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