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Voluntades fluctuantes

Voluntades fluctuantes

Hoy he vuelto a conseguir el objetivo: preservar la rutina matinal del que aspira a mantener la alegría vacacional metida con calzador en la vida laboral (caminar, leer, bicicleta, llegar sin prisas, escribir cinco minutos). Es noticia porque no siempre lo consigo y porque da fe de que el hecho de que uno falle a sus objetivos durante un tiempo -ese tiempo durante el que necesita darse de baja de la fuerza de voluntad- no implica que no pueda volver a alistarse en cualquier momento. Por tanto, no merece la pena darse por perdido, ni a uno mismo, ni al citado objetivo, que está ahí esperándonos para satisfacer nuestros deseos más elevados, los que responden a esa realidad mejorada en la que pules las imperfecciones que te producen rozaduras, aquella en la que haces lo que te gustaría hacer si no te costara tanto levantarte porque te costó aún más aceptar que había llegado la noche. Esa realidad mejorada que a veces sólo somos capaces de imaginar pero que también somos capaces de vivir.

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