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Post-vacacional

Me veo a mí misma apoyada en una farola. He dejado a un lado la mochila, en el suelo, el mismo al que me ayuda a estar anclada. Estoy descalza pero es sólo un momento, de mutación. En medio de un rumor de gente que no me ve, sólo pasa, como pasamos delante de mensajes escritos a mano en un cartón, dejo atrás cinco centímetros de altura y una chancleta me devuelve a calores de verano y lentitud.

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