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Reencarnarse en cuento

Fábulas itinerantes. Eso es lo que somos. Introducción, nudo y desenlace con patas y, a menudo, moraleja. Luego viene lo de desarrollar el personaje, darle forma a la historia, estar a la altura en los puntos de inflexión de la narración… Eso es en lo que estamos. ¿Y después del colorín colorado? Érase una vez y otra y otra más, hasta que no duela contarlo y el cuento al que seguimos queriendo se haya hecho de nuevo realidad presente, como antónimo de ausente.

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