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Se dice que en algo hay que creer

Se dice que en algo hay que creer

Cuesta dormirse cuando uno se despierta a las 5 de la mañana porque necesita ir al baño. El cuerpo lleva rato queriendo levantarse y la mente, perezosa pero presionada por el cuerpo, empieza a mostrar sueños extraños, a menudo desagradables, que uno recuerda con facilidad y fastidio.

Entre las técnicas para conciliar de nuevo el sueño están contar las estrellas de la bandera europea una y otra vez, aprovechando que es redonda y no se acaba nunca, o repetir un Padre Nuestro detrás de otro -porque nunca supiste que el Rosario era un Ave María detrás de otro y que, por lo tanto, sabías rezar el Rosario, que dura muchísimo más-.

Puede pasar, sin embargo, que el Padre Nuestro ya no te sirva como oración y entonces decidas que lo mejor es hacer una adaptación a aquello en lo que crees ahora, algo a lo que podrías invocar sin faltar a la verdad de lo que puede ser objeto de tu fe. Y aquí es cuando podrías tirarte horas despierto haciendo borradores mentales, pero te duermes.

Cuando suena el despertador recuerdas vagamente todo esto y piensas que no estaría mal añadir al capítulo de información personal en facebook: «Tu credo». Creo en los Reyes Mayos, que los buenos somos mayoría, en los castillos en el aire, en las fechas límite, en la poesía como hecho comprobable, en las equivalencias cotidianas, en los tendederos como reflejos del alma, en dedicar una hora a fabricar un credo con el que poder volver a dormir tranquilo.

Flores imitando a flores en Pekín

1 Comentario

Un admirador

12 diciembre , 2011 at 10:17 am

Por cosas como las que dices aquí, y por muchas otras más... yo creo en ti.

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