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Será un placer

Hay pequeños placeres que cuestan muy poco, como una cama bien hecha o una luz agradable. Aún mayor el placer de sumergirse en ellas con un libro y con la tranquilidad de poderse quedar dormido en cualquier momento, incluso si afuera se oyen voces efervescentes. Un grupo de voces reunidas en la terraza que casi toca a tu habitación y que te hace creer que estás allí, aunque nadie te vea, escuchando cómo se entremezclan impacientes por volcar lo mejor de sí mismas en el cuerpo del otro, empeñadas en inocular el deseo de que alguien las conozca por fin, tal vez en una cama bien hecha y con una luz agradable.

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