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Soluciones de emergencia

Soluciones de emergencia

Es un gusto salir leído de casa. Cuando no hay tiempo, la poesía es una solución de emergencia -y cuando lo hay a menudo también-: hallazgos en cápsulas minúsculas de rápido consumo cuya esencia se va descomprimiendo lentamente en el cuerpo hasta llenarlo. Abres un libro al azar, por ejemplo Hilos, de Chantal Maillard, por una página al azar, por ejemplo la 55, y te encuentras al azar con El pez, un texto para respirar. Lo lees en voz alta mientras tu hijo se acaba los cereales, declamando y parando cada dos versos para explicar qué es “Sólo un poco” o qué es “el fondo” o para responder a la pregunta “Poesía, ¿qué es?”. Y aunque tras el último verso tengas que despedirte y coger la bolsa de basura para deshacerte de ella antes de dirigirte al trabajo, el mundo es mucho más noble y tus pasos transcurren a unos palmos del suelo.

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