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Ya

Penas estancadas, barro en las encías, arcilla seca en los laterales del rostro, petrificado, a la espera de que la pena estalle, en lágrimas, y deshaga la parálisis arrastrando la tierra por el cuello, el pecho, el vientre, el muslo, el tobillo, hasta encontrarse con la tierra, la otra, la de la calma arraigada del ya pasó.

2 Comentarios

Isa

12 mayo , 2011 at 1:33 pm

Me recuerda a un poema de Miguel Hernández que me encanta, Umbrío por la pena. ¡Y me encanta como escribes!

escribirastodoslosdias

12 mayo , 2011 at 5:37 pm

Muchas gracias, Isa. Qué bien que estés ahí :)

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